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25 metas espirituales a corto y largo plazo, con religión o sin ella

Vitral que se llena vidrio por vidrio con cada día de una práctica espiritual diaria

Una meta espiritual es una práctica que puedes cumplir, no un sentimiento al que tienes que llegar. Diez minutos de oración o silencio cada mañana, un día de descanso por semana, 50 horas de servicio en un año. Aquí van 25 ejemplos de metas espirituales, religiosas y no religiosas, desde unos primeros 30 días hasta un año entero.

Ejemplos de metas espirituales a corto y largo plazo

Estos ejemplos cuentan los días que cumples, de 30 días a un año entero, y cada uno se puede llenar con la práctica de tu fe, o de ninguna.

  • Dedicar 10 minutos a la oración, el silencio o la reflexión cada mañana durante 30 días.
  • Guardar un día de descanso por semana durante 12 semanas.
  • Dejar una cosa que tú elijas durante 40 días, y marcar cada día cumplido.
  • Mantener una práctica diaria de tu elección en 300 días de este año.
  • Caminar al menos los últimos 100 km del Camino de Santiago, la distancia que pide la Oficina del Peregrino a pie.

Metas de oración y de lectura sagrada

Las metas de oración cuentan días y horas fijas, y las de lectura toman una parte al día: así un plan de lectura de un año se vuelve un reto de 365 días.

  • Orar a las horas que marca tu tradición, cada día durante 30 días.
  • Seguir un plan para leer la Biblia en un año y marcar cada uno de sus 365 días.
  • Leer una parte (juz) del Corán cada noche del Ramadán.
  • Leer la porción semanal de la Torá cada semana durante un año.
  • Leer un capítulo del Bhagavad Gita por semana hasta terminarlo.

Metas espirituales sin religión

Las metas espirituales sin religión usan el silencio, la naturaleza y la atención. Sentarte en silencio tiene su propia lista en las metas de meditación, y cuidar plantas, como en las metas de jardinería, es tiempo en calma al aire libre con algo que cuidar.

  • Pasar 20 minutos al aire libre sin celular, 3 veces por semana durante un mes.
  • Ver el amanecer o el atardecer una vez por semana durante 12 semanas.
  • Pasar un día entero sin internet cada mes durante 6 meses.
  • Pasar 10 minutos en silencio antes de dormir durante 21 noches.
  • Escribir tus 5 valores más importantes y anotar cada domingo una decisión que los respetó, durante 12 semanas.

Metas de gratitud y reflexión

Estas metas cierran el día con unas pocas palabras, por eso les queda bien un diario de gratitud o de oración. Las metas de journaling tienen ideas para llevar uno.

  • Decir o escribir un gracias al final de cada día durante 30 días.
  • Escribir una nota de agradecimiento por semana a una persona distinta, durante 10 semanas.
  • Cerrar cada día con 3 preguntas durante 21 noches: ¿dónde fui amable?, ¿dónde no?, ¿qué intento mañana?
  • Escribir una oración, un deseo o una esperanza por otra persona cada día durante 2 semanas.
  • Releer tus notas el día 1 de cada mes y escribir una cosa que creció, durante 6 meses.

Metas de servicio y comunidad

Las metas de servicio cuentan horas y visitas, y eso las vuelve las metas espirituales más fáciles de medir.

  • Hacer 50 horas de voluntariado este año. Es más o menos una hora por semana.
  • Ir a misa, al culto o a una reunión semanal 40 veces este año.
  • Visitar a una persona mayor de tu colonia una vez por semana durante 2 meses.
  • Ayudar en un banco de alimentos o en una comida comunitaria una vez al mes durante un año.
  • Hacer un acto de bondad discreto por alguien cada día durante 2 semanas.

¿Qué es una buena meta espiritual?

Una buena meta espiritual es una práctica que puedes cumplir, no un sentimiento al que tienes que llegar. No puedes decidir sentirte cerca de Dios, o en paz, un martes cualquiera. Sí puedes decidir orar, leer, descansar o ayudar a alguien durante 10 minutos. Un repaso de 35 años de investigación sobre metas encontró que las metas concretas y difíciles llevan a un mejor rendimiento que pedirle a alguien que haga su mejor esfuerzo. “Crecer en la fe” es una dirección. “Orar 10 minutos cada mañana durante 30 días” es una meta.

Una práctica aguanta mejor cuando se cuelga de algo que ya haces. “Después de servirme el café, leo una página” es acumulación de hábitos, y una oración antes de comer funciona igual. Dale tiempo: un estudio encontró que un hábito diario nuevo tardaba una mediana de 66 días en volverse automático, con un rango de 18 a 254, y que perder un día no lo deshacía.

Elige la práctica de tu tradición, o una sin religión. La cuenta funciona igual para un rosario, una oración a hora fija, un día de descanso por semana o una caminata al amanecer. Si dejar algo significa ayunar, habla antes con tu médico si tomas medicinas o tienes algún problema de salud.

Cómo llevar el registro de tus metas espirituales

Marca el día cuando hayas hecho la práctica. Un análisis de 138 estudios encontró que quienes daban seguimiento a su progreso cumplían sus metas con más frecuencia, y que anotarlo funcionaba mejor que llevarlo en la cabeza.

Casi todas las metas de esta lista son cuentas de días: hoy oraste, leíste, descansaste o guardaste silencio, o no. Las horas de servicio y las páginas leídas son cantidades que se van sumando.

No califiques cómo se sintió el día. Una oración corta y distraída cuenta igual que una larga. Un vitral que suma un vidrio por cada día que cumples lleva la cuenta, y el sentido te lo deja a ti.

Preguntas frecuentes

¿Qué ejemplos de metas espirituales hay?
Orar o guardar silencio 10 minutos cada mañana durante 30 días. Guardar un día de descanso por semana. Seguir un plan de un año para leer un texto sagrado. Hacer 50 horas de voluntariado en un año. Decir un gracias cada noche.
¿Qué metas espirituales hay sin religión?
Tiempo al aire libre sin celular, un día sin internet cada mes, 10 minutos de silencio antes de dormir y servicio a los demás. Escribir tus valores y revisar tus decisiones contra ellos es otra. Usan las mismas herramientas que una práctica de fe, sin un credo.
¿Cuáles son metas espirituales a corto y largo plazo?
A corto plazo duran de una semana a 40 días, como 10 minutos de calma cada mañana durante 30 días. A largo plazo duran un año, como un plan de lectura, 50 horas de servicio o una peregrinación a pie. Una meta corta es una buena forma de probar la larga.

Fuentes

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